Sobre la exposición
"La mariposa no sueña con volar. Vuela."
La primera intervención de la serie Atrapasueños nació en el corazón de Cantarranas — en la calle principal que conecta la alcaldía con la iglesia, el eje cívico y espiritual del pueblo. Adonay Navarro eligió ese espacio deliberadamente: donde la comunidad transita, donde el poder y la fe se miran de frente.
La obra rescala la figura del atrapasueños — objeto de la tradición mesoamericana — y la convierte en presencia monumental. Pero la pregunta que articula no es la del sueño atrapado: es la del sueño cumplido. Las mariposas que emergen de las piezas no duermen — producen, se mueven, liberan. Son la imagen de quien no se quedó esperando.
En Cantarranas, la instalación habló a una comunidad que conoce el trabajo con las manos. El mensaje no necesitó explicación: bastaba mirarlo para entenderlo.